domingo, 9 de julio de 2006

El lugar donde vivo

El barrio donde vivo no tiene quizás la mejor carta de presentación, en comparación al menos a otros conjuntos habitacionales. Los edificios formalmente son bastante escuetos, no dicen nada, no representan a nadie y el ambiente general refleja ese aspecto inhóspito e impersonal de la periferia; a diferencia de otros proyectos nuevos más formales, donde la arquitectura entra en el re-juego del mercado y contiene valores de representación que se pueden hacer a través del símbolo. La composición de los edificios son franjas de ventanas, sin aleros que se alinean en cada uno de los pisos. Los apartamentos en su configuración se han mantenido casi invariables. El acceso a las viviendas se da a través de un juego de escaleras libremente sin cerramientos ni controles de seguridad. No existe diferencia en cada uno, más que en el color para poder diferenciarlos uno del otro.
Reúne muchas de las características del sueño moderno de comunidad socialista. Una sociedad organizada en “funciones” muy integrada entre sí por relaciones de habitación, trabajo, estudio que se conecta a la ciudad a través de una vía rápida.
Viven aquí sobre todo asalariados de clases populares, la nueva generación de los propietarios originales, parejas jóvenes que buscan vivir en el centro y más recientemente estudiantes universitarios del interior del país.
Los limites físicos son bastantes precisos. A pesar de que puedas llevar una vida bastante independiente con opciones a integrarte de forma más social; el anonimato se esfuma; aunque a simple vista por el aspecto de los edificios no lo parezca. Una vez se esta dentro la gente se encuentra en la calle, te saluda en las veredas.
Los barrios vecinos están compuestos por apacibles residencias unifamiliares de clase media, adornadas con jardines bien cuidados y arquitectura ornamental.
Santa María, el conjunto integrado por dieciocho bloques de viviendas, fue un proyecto de vivienda pública impulsado por el Instituto de Vivienda y Urbanismo (IVU) donde se experimentaban con edificios bajos y de mediana densidad, luego de las terribles experiencias de los conjuntos multifamiliares como el Marañón donde el tamaño y el volumen de personas eran incontrolables en términos de mantenimiento y convivencia. La Arquitectura Moderna ya había esparcido sus semillas y se hacían ingentes esfuerzos en incorporar a la ciudad y sus habitantes dentro de estos planes. Al final resultó ser una combinación de edificios de cuatro y cinco plantas con viviendas individuales que se acceden por veredas comunales.
La infraestructura a lo largo del tiempo ha ido adecuándose e incorporándose a la evolución de la ciudad y usos de los vecinos. La facilidad en la organización comunal ha permitido la intervención de representantes municipales en la gestión pública y política.
Funcionalmente el conjunto ha estado ligado fuertemente a centros educativos (colegios públicos y una universidad estatal) que también sirve a una población de estudiantes de barrios aledaños. Esta afluencia propicia el surgimiento de un comercio doméstico espontáneo (kioscos, panaderías y restaurantes) y que a la vez sirven al barrio. Los estacionamientos son tomados como espacios públicos de recreo y reunión.
En la planta baja no existen áreas de recreo pero si es el lugar donde se dan los entrecruces de las conexiones sociales. Los corredores que protegen del sol y de la lluvia y que corren a lo largo de cada uno de las veredas han unificado gran parte de la estructura del conjunto. En cuanto al mantenimiento, los vecinos son bastantes indiferentes pero algunos se apropian de algunas áreas colectivas regularmente como pequeños jardines y los patios traseros.
Puedo decir que el barrio tiene “vida”, pero ¿qué clase de vida? ¿El de las relaciones humanas?. Los esquemas donde por tradición existen tales grados de convivencias ocurren por lo general en los barrios populares, pero muchos de ellos están emparentados en su percepción y en su vivencia con el lastre de la carencia y la pobreza pero también de la sencillez y la no opulencia, aspecto que incomoda muchísimo a la mayoría de la sociedad del consumo y la prosperidad. Los multifamiliares de lujo que se construyen ahora distan mucho de las condiciones referidas a este modelo. La dirección actual hacia una persona más individual, con urgentes necesidades de representación hace que sea incapaz de aceptar estos modelos; y los que los aceptan lo hacen a la fuerza o por necesidad.

5 comentarios:

Angelo de los Angeles dijo...

Saludos desde Canada! Great Flickr photos!

Susana Aparicio dijo...

Siempre es interesante conocer una ciudad a través de de sus barrios y el que tu describas el tuyo propio le da una versión mucho más personal y, seguramente, más profunda. Muy buena la descripción.

Un saludo

carloserodrod dijo...

Hola Ana,
Es un gusto tenerte de visita por el blog. Tengo algunos posts que he redactado por las noches pero no he tenido tiempo de publicarlos. Sí, usulmente en el blog no me gusta tocar temas demasiado personales para evitar la autopromoción o no ser muy objetivo, pero algunos posts los los armas para ver las cosas mas claras, como en perspectivas para ti mismo. Muchas gracias por tus comentarios.

sentido dijo...

saludos desde españa
oye por cierto, como el barrio donde vives no es de lo mejor q se puede tener, lo tienes mas facil para hacer las cosas bien....no crees?

PBK dijo...

Hola, te felicito por tu pagina y te invito a concer mi proyecto..
escribeyganaestudiantelatino@blogspot.com