domingo, 9 de julio de 2006

La musicalización de la vida

De la música no se escribe o se habla; simplemente se escucha. Además de las percepciones visuales, los estímulos sonoros acompañan, de la mano de la tecnología, buena parte la vida cotidiana.
Este término, la musicalización de la vida, lo escuche por primera vez en un magnífico libro de Giovanni Sartori titulado Homo Videns donde expone la tesis de la sustitución del Hommo Faber por el Homo Videns, es decir, del ser humano pensante y autodeterminado por seres timoneados por los actuales medios de comunicación de masas.
A pesar de sustitución de la popularidad de la radio por otros medios como la televisión y el reproductor de video, la música nos acompaña a todas partes, en ocasiones en forma de ruido. Se encuentra en los ambientes domésticos, en los teléfonos móviles, en el transporte público, en los autos particulares, en el centro comercial, en las iglesias, en la calle. En los ambientes de trabajo se han diseñado sonidos que son réplicas de la naturaleza: cantos de pájaros, arroyos, supuestos parajes que estimulan el confort y armonizan el ambiente laboral.
Y qué decir de la televisión o el video donde incluso no es suficiente escuchar la música sino también es necesario verla (MTV-Music in Televisión). El cine sonoro fue un gran logro con la inclusión no solo los diálogos de los personajes sino también la música, elemento inseparable hoy día.
La mayor parte de los eventos donde se manifiesta la colectividad están circunscritos o amenizados por la música. Independientemente que sea culta o popular salen a relucir códigos que identifican la pertenencia a determinada generación o condición social; superando las barreras del idioma tanto en su mensaje como en las actitudes y evocaciones que despierta inconcientemente.
Ha ocurrido entonces la transformación de una actividad que se realiza por puro placer para los sentidos, una expresión del arte, en una forma de evasión de la realidad hacia paraísos menos críticos que tienen que ver con la falta determinismo personal y una necesidad de representación social.

No hay comentarios: